Friday, September 30, 2011


Arboles enamorados


¡Complementarse! Misterio divino pretendido por muchos,

¡Visto por pocos, alcanzado fugazmente!

“Para mi corazón basta tu pecho…

Tú, mi tronco robusto y tierno.

“…Para tu libertad bastan mis alas”

Yo, tu caricia delicada y dulce.

Igual que Neruda, aquí, un pecho y unas alas nos bastan.

Unidos, pero sin conocer en qué época nos amenazaran sequias.

Sin afirmar una eternidad siempre viva como hoy en este clima ideal.

Qué importa. ¡Cuánto nos basta estar hoy en unión y comunión!

Así como se estan, se entrelazan y se viven los arboles enamorados.

Nos abrazamos, nos protegemos, nos vivimos, nos entrelazamos…

Porque te necesito, no dejo de añorar tu sombra, tu cobijo y tibiez.

Y en la tormenta, te necesito aun más fuerte, aun mas enamorado.

¡Tomémonos una foto! ¡Inmortalicemos este, nuestro momento!

El momento en que protagonizamos la vida de aquellos dos árboles.

Para cuando la tierra se seque sobreviva la memoria de este génesis.

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